Mostrando entradas con la etiqueta boicot unica alternativa para la paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta boicot unica alternativa para la paz. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de abril de 2011

El boicot a Israel como estrategia para el cumplimiento del Derecho Internacional en Palestina

Las acciones del movimiento no se dirigen contra ningún grupo religioso, étnico, nacional o lingüístico concreto, sino contra unas políticas gubernamentales que son contrarias al Derecho Internacional, como son la colonización, el apartheid y la limpieza étnica. La mejor prueba de ello es el apoyo creciente que el BDS recibe entre judíos de todo el mundo



Los abajo firmantes somos grupos de la sociedad civil que, desde diversos puntos del Estado español, promovemos el Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) al Estado de Israel. Hemos creído oportuno responder al artículo publicado el 31/03/11 en este periódico donde varios ciudadanos vascos, catalanes y gallegos mostraban su oposición al movimiento internacional por el BDS. Creemos que en el mencionado artículo se distorsionan tanto los valores como los objetivos del BDS, y nos vemos por tanto en la obligación de explicarlos a los firmantes de la carta y al conjunto de la ciudadanía.

En primer lugar queremos dejar claro que el BDS es una estrategia no-violenta que no se dirige a las ciudadanas y ciudadanos israelíes, sino a las instituciones israelíes que promueven la violación sistemática de los derechos fundamentales del pueblo palestino. También se dirige a todas las organizaciones internacionales (empresas, universidades, sindicatos, etc.) que se benefician de la ocupación israelí o son cómplices de ésta.

El BDS no es una estrategia racista que busque "reavivar el odio contra los judíos". Las acciones del movimiento no se dirigen contra ningún grupo religioso, étnico, nacional o lingüístico concreto, sino contra unas políticas gubernamentales que son contrarias al Derecho Internacional, como son la colonización, el apartheid y la limpieza étnica. La mejor prueba de ello es el apoyo creciente que el BDS recibe entre judíos de todo el mundo, como son la periodista canadiense Naomi Klein, el historiador israelí Ilan Pappe, o la filósofa estadounidense Judith Butler. También recibe el apoyo de organizaciones como Jewish Voice for Peace (Estados Unidos), la Coalición de Mujeres por la Paz (Israel) y el grupo israelí que promueve el BDS, llamado "Boicot desde dentro". Condenamos la utilización sistemática del antisemitismo contra toda persona u organización que critica las políticas de Israel.

El movimiento internacional por el BDS no se posiciona sobre la conveniencia de la fórmula de los "dos Estados". Lo que nos orienta son los Derechos Humanos y el Derecho Internacional. Tal como explica el llamado que en 2005 hicieron más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina, el objetivo del BDS es mantener la presión sobre Israel hasta que éste reconozca los tres derechos fundamentales del pueblo palestino:

El fin de la ocupación y la colonización de todas las tierras árabes y el desmantelamiento del Muro

El reconocimiento del derecho fundamental de los ciudadanos árabe-palestinos de Israel a la igualdad completa

La implementación del derecho al retorno de los refugiados palestinos, tal como estipula la resolución 194 de la ONU

Como se puede ver, el llamado que inspira el movimiento internacional por el BDS sólo exige el cumplimiento del Derecho Internacional y el respeto a los derechos del pueblo palestino y en ningún caso habla de la "destrucción de Israel como solución final". Nosotros también defendemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos, tal como contempla el Derecho Internacional.

Sobre la "infame comparación" que hace el movimiento por el BDS entre el régimen israelí y el régimen de apartheid de la antigua Sudáfrica, debemos decir que ésta tiene un sólido fundamento jurídico en base a lo que el Derecho Internacional tipifica como "crimen de apartheid"5. Hay que decir que la definición del régimen israelí como régimen de apartheid también la ha hecho el ex-presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, así como muchos sudafricanos que sufrieron aquel régimen racista, entre ellos el premio Nobel de la Paz Desmond Tutu. La campaña de boicot, desinversiones y sanciones que durante tres décadas se aplicó con éxito al régimen de apartheid sudafricano es sin duda una fuente de inspiración para nuestro movimiento.

La estrategia del BDS nace de la constatación de que el diálogo y la negociación, desde la firma de los acuerdos de Oslo en 1993, no han llevado al reconocimiento de los derechos fundamentales del pueblo palestino. El diálogo es la opción más deseable para la resolución de un conflicto, pero la incapacidad de la comunidad internacional, la falta de voluntad israelí y la debilidad palestina han llevado una negociación tras otra al fracaso. En este contexto, el BDS es la estrategia más eficaz con la que contamos las personas que deseamos una paz justa en Israel/Palestina, donde los derechos de los dos pueblos que allí viven sean respetados por igual.

Firman este artículo:

Grup BDS Catalunya

BDS Mallorca

BDS Euskal Herria

BDS Madrid

BDS Galiza

Plataforma para el Boicot Académico a Israel (PBAI)

Comissió Universitària Catalana per Palestina (CUNCAP)

Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP)

Associació Catalana de Jueus i Palestins - JUNTS

miércoles, 15 de diciembre de 2010

el sindicato estadounidense Industrial Workers ofthe World, aprueba apoyar oficialmente la campaña BDS


Los llamados Wobblies, el sindicato estadounidense Industrial Workers of
the World, aprueba apoyar oficialmente el bds 5 diciembre, 2010 (Tania
Kepler, para Alternative Information Center (AIC)


Según una nota de prensa aparecida en su página web el 2 de diciembre, el
sindicato estadounidense “Trabajadores Industriales del Mundo” (IWW por sus
siglas en inglés, conocidos familiarmente desde los tiempos de la Gran
Depresión como los wobblies) ha acordado en votación apoyar oficialmente el
movimiento BDS en defensa de los derechos de los palestinos.

La “Resolución en apoyo de los trabajadores de Palestina / Israel” fue
adoptada por una aplastante mayoría tanto en el congreso del IWW en
Minneapolis como en un voto por referéndum entre los militantes de base. De
esta forma, el sindicato se convierte en el primero en EEUU y el tercero en
Canadá en apoyar oficialmente la llamada palestina unida a favor de la
campaña BDS.

El IWW es un sindicato internacional, fundado en Chicago en junio de 1905 en
un congreso que unió a doscientos socialistas, anarquistas y otros
sindicalistas radicales de todo Estados Unidos. Hoy cuenta con miembros
además de en Norteamérica, en Europa, Australia y Sudáfrica. El sindicato
defiende que los trabajadores deberían unirse como clase y que debería
abolirse el sistema de salarios imperante.

“La resolución para apoyar la campaña BDS surge del trabajo de la Comisión
Internacional de Solidaridad del sindicato y del Grupo de Trabajadores
Amigos de Palestina del IWW, una red de base que agrupa a wobblies que
apoyan la lucha palestina, israelí e internacional contra el apartheid
israelí”, se comentaba en la nota de prensa en la página web.

“Durante la visita de la delegación del IWW a Palestina, los trabajadores
palestinos, en particular la Federación de trabajadores Independientes de
Palestina (con quien el IWW mantiene un vínculo muy cercano de solidaridad)
insistieron mucho en el apoyo a la campaña bds”, se comentaba también.

“Para un sindicato preocupado por la solidaridad internacional, resulta
obligado apoyar al movimiento BDS”, comentó el sindicalista Nathaniel
Miller, que pertenece a la Comisión de Solidaridad Internacional y que fue
miembro de la delegación que fue a Palestina. “Al apoyar oficialmente la
llamada al BDS, el IWW se coloca codo con codo con los trabajadores
palestinos para formar una línea global de piquete contra el apartheid
israelí.”

“Nuestro apoyo al movimiento BDS resulta coherente con los tradicionales
principios wobblies de anti-racismo y de solidaridad internacional” comentó
también.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Signos de que la campaña palestina "Bloqueo, Desinversión y Sanciones" (BDS) surte efecto

Renee Bowyer-REBELION

The Jerusalem Post publicaba el 6 de noviembre un artículo escrito por G. Edelstein y J. Steinberg titulado “Cambiar las tornas al BDS”. El artículo aborda la necesidad de que Israel aplique una contra estrategia para hacer frente a la Campaña palestina de Bloqueo, Desinversión y sanciones (BDS). El artículo explica asimismo cómo las Federaciones Judías de Estados Unidos (JFNA, en sus siglas en ingles), en colaboración con el Consejo Judío de Asuntos Públicos (JCPA, en sus siglas en inglés), ha organizado una iniciativa destinada a desacreditar a los principales organizadores y actores de BDS.

Steinberg y Edelstein subrayan que responsables concretos de algunas de las ONG que participan en la campaña de BDS como Nigel Parry, Ali Abunimah y Naim Atik (de Electronic Intifada y Sabil, respectivamente) son supuestamente antisemitas y abogan por la destrucción de Israel. De hecho, hay una aparente confusión en el artículo entre antisemitismo y el comentario anti-israelí en general.

Pocas personas que hagan campaña en favor de los derechos palestinos hoy en día no distinguen entre antisemitismo y sentimiento anti-israelí. Hay un abismo entre ambos pero, de manera habitual, la propaganda israelí los confunde fácilmente convirtiéndolos en uno solo: antisemitismo.

Así, Steinberg y Edelstein crean su argumento en contra de BDS tildando a las organizaciones que apoyan la campaña de anti-semitas y a los dirigentes de algunas de las principales ONG de predicadores a favor de la destrucción de Israel. Concretamente, acusan al director y co-fundador de Electronic Intifada (EI), Ali Abunimah, que reivindica una solución de un solo Estado, de querer “la eliminación de Israel”. Se quejan de que Nigel Parry, otro co-fundador de EI, utiliza los términos de “apartheid” y “limpieza étnica”.

Este es un caso flagrante de “demonización” de los principales activistas de BDS; un objetivo que Steinberg y Edelstein declaran como medular para desacreditar y contrarrestar los éxitos de BDS. Al hablar acerca de una solución de un solo Estado, Ali Abunimah se pronuncia sobre la única solución justa y equitativa para la realidad de Palestina; para los palestinos de Cisjordania y de la Franja de Gaza, para los palestinos del 48, así como para los palestinos de la Diáspora; no habla de la “eliminación” de Israel. Cuando las ONG que apoyan la campaña de BDS utilizan la expresión “limpieza étnica” se remiten a la realidad sobre el terreno. Israel masacró a más de 300 niños palestinos en Gaza y apenas sí se publicó en titulares. Ya puede Israel continuar con su política de limpieza étnica en Palestina que en Occidente se hará la vista gorda a menos que más gente se levante, al igual que los activistas de BDS, que exigen el fin de la inmunidad de Israel.

El tono del artículo es claramente agresivo y ofensivo. Se queja de que Israel ha estado jugando a “ponerse al día demasiado tiempo frente al BDS” y que es hora de que Israel “adopte una estrategia diligente que socave la credibilidad y la influencia de esos grupos”.

BDS no es, como sugiere el artículo, una ONG internacional cuyo objetivo sea destruir a Israel; se trata de una campaña organizada que se ha formado debido a que hay ciudadanos en todo el mundo enfurecidos por la constante violación de Israel de los derechos humanos y del Derecho Internacional.

El historial de Israel de violaciones de los derechos humanos, sus asesinatos de civiles y sus ataques contra infraestructuras civiles significa simplemente que se le debe someter, cuando menos, a sanciones internacionales,

El mundo boicoteó al Estado del apartheid de Sudáfrica y las sanciones funcionaron. En última instancia, el régimen blanco del apartheid sudafricano se derrumbó por el peso de la presión internacional.

Pero no es eso lo que sucede en Israel. Todos los días, el ejército israelí invade pueblos palestinos en Cisjordania; asesina, detiene, o simplemente aterroriza a la población local. Cada día, Israel sigue ampliando sus asentamientos ilegales y, al hacerlo, despoja a los agricultores palestinos de sus tierras y de sus medios de subsistencia. Cada día, las excavadoras israelíes, idénticas a la que aplastó a Rachel Corrie hasta matarla, destruyen viviendas palestinas. Todos los días, la marina israelí aterroriza a los pescadores de Gaza destruyendo sus barcos y disparando al azar en la costa gazí.

Estos “pequeños” episodios raramente se mencionan en el mundo liberal que tiene como deber defender los derechos humanos para todos los ciudadanos del mundo.

Hay que aislar a Israel del mundo. Pero, en cambio, Occidente comercia con él. El grueso de las exportaciones de Israel son productos intermedios manufacturados y maquinaria o equipos destinados a usuarios de empresas; pero Israel también cuenta con una industria de armamento en pleno auge. Países como Estados Unidos y Reino Unido, así como Australia y otras democracias liberales occidentales no tiene empaque alguno en comerciar con armas con Israel mientras éste asesina en su patio trasero.

Esta grotesca situación ha enfurecido a gentes de todos los países del mundo, que, en 2005, se negaron a esperar a que los gobiernos actuasen contra Israel y pusieron en marcha la Campaña de BDS.

Desde entonces, la Campaña ha crecido en fuerza y respaldo en todo el mundo y está haciendo más que muchos grupos de apoyo a Palestina para exponer la brutalidad de Israel, así como su manipulación de los mercados mundiales. (Por ejemplo, la Campaña BDS puso al descubierto el etiquetado de productos de los asentamientos como productos “de Cisjordania”).

Pero donde verdaderamente BDS crece con fuerza y con posibles resultados es en el ámbito académico y cultural. Músicos y artistas están comenzando a decir ‘no’ a actuar en Tel Aviv, y quizás más importante, hay académicos que empiezan a boicotear las instituciones israelíes. De esa manera, BDS está teniendo un efecto negativo muy importante sobre Israel. El efecto, de hecho, no se puede subestimar y parece, como se evidencia en el artículo “Cambiar las tornas al BDS”, que Israel es muy consciente de la amenaza y no está nada contento con ello.

Al mismo modo que cabría predecir para Israel, los autores del artículo proponen dos formas de combatir BDS. La primera es buscar a todas las organizaciones periféricas de la campaña y ganarlas, o “comprarlas” si es posible.

Pero, BDS tiene un seguimiento masivo y, precisamente, en sectores que Steinberg y Edelstein citan como apoyos marginales del movimiento —miembros de sindicatos, estudiantes y profesores universitarios. Estos grupos no van a ser fácilmente coaptados por Israel, mucho menos después de la eficaz y positiva labor llevada a cabo por los activistas de BDS para exponer ante ellos a Israel.

El segundo aspecto que la organización anti-BSD amenaza con atacar es el de la financiación. Probablemente será más exitoso en este terreno dado que el lobby israelí parece tener en todos los países un monopolio sobre el sector financiero, pero afortunadamente para nosotros, los grupos palestinos de apoyo, en general, suelen trabajar con fondos limitados para todos sus proyectos. El apoyo a Palestina no suele generar respaldo de la economía mundial, y ya se han dado un montón de casos en que se han congelado fondos de democracias liberales occidentales por destinarse a Palestina. Los proyectos, sin embargo, no se detienen y en todo caso, las dificultades de financiación fortalecen la voluntad de seguir trabajando.

El BDS debe ser capaz de hacer frente a todos los ataques en su contra; artículos como “Cambiando las tornas en el BDS” sólo sirven para recordarnos a todos que algo debe estar consiguiendo la Campaña de BDS si los israelíes responden a ella de manera tan agresiva.

viernes, 21 de mayo de 2010

El BDS, Israel y los afrikaners

En la Sudáfrica del Apartheid existía un lugar llamado Sun City, trasunto africano de Las Vegas. Una ciudad donde, teóricamente, no existía la discriminación racial. Allí actuaban a cambio de fuertes sumas de dinero reconocidos artistas de renombre internacional. Participaban así en el programa propagandístico diseñado por el gobierno sudafricano para contrarrestar la influencia de la lista de personas que se negaban a viajar al país en solidaridad con los llamamientos al boicot hechos públicos por los líderes del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela o el arzobispo de Ciudad del Cabo, Desmond Tutu.

En 1985 un grupo de músicos (entre ellos U2, Peter Gabriel, Lou Reed o Keith Richards) grabó una canción y filmó un documental titulados “Sun City, Artistas Unidos contra el Apartheid” que pasó a la historia como uno de los momentos fundamentales de la conformación de la opinión pública mundial sobre el régimen afrikaner de Pretoria. Era una campaña de boicot cultural contra el racismo.

Varias décadas más tarde y aunque se trata de uno de los temas más controvertidos, vetados y rechazados por gran parte de la prensa internacional o los líderes políticos mundiales, es cada vez más evidente que la analogía sudafricana, las comparaciones con el régimen de apartheid y los continuos llamamientos de la sociedad civil palestina a una campaña de BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) contra el estado de Israel ganan espacio en el ya de por sí complejo debate en torno a Oriente Medio. Sin ir más lejos, Elton John, uno de los artistas que nunca quiso escuchar las llamadas a boicotear la Sudáfrica racista es objeto en estos momentos de una fuerte campaña de presión internacional para que cancele su actuación prevista en Tel Aviv. Al mismo tiempo, Elvis Costello declarado que “hay veces en las que el silencio tiene más valor que el ruido” tras de suspender su gira por Israel y sumarse al boicot internacional contra el Estado judío.

(para seguir leyendo clica aquí)

jueves, 13 de mayo de 2010

Boicot a los productos de las colonias (Debate en el Parlamento israelí)

El ex diputado de la Knesset Uri Avnery, activista de Gush Shalom, asistirá al debate del Parlamento israelí sobre el boicot de los productos de las colonias: «Soy uno de los iniciadores de la campaña de boicot de Gush Shalom, contra los productos de las colonias, que mantenemos desde hace ya más de diez años con la participación de decenas de miles de israelíes»

El ex parlamentario de la Knesset Uri Avnery, activista de Gush Shalom, estará presente el miércoles 12 de mayo en la tribuna del Parlamento israelí durante el debate que se celebrará sobre el llamamiento al boicot de los productos de las colonias.

«El movimiento Gush Shalom llama, desde hace ya más de diez años, a un boicot total de los productos de las colonias. Hacemos un llamamiento al público para que no compre estos productos y mantenemos una relación detallada de los mismos que publicamos en nuestra Web y distribuimos en reuniones públicas y a las puertas de los supermercados. Decenas de miles de israelíes ya participan en nuestra campaña de boicot y damos la bienvenida a todas las personas y grupos que participan, como recientemente hicieron figuras públicas del sector árabe de Israel.

Nos oponemos al establecimiento de colonias y a su continuidad. La razón de ser de las colonias es impedir el final de la ocupación y el establecimiento de un Estado palestino independiente, lo que las convierte en el mayor obstáculo para alcanzar la paz y la causa principal de la continuación del conflicto, el odio y el derramamiento de sangre. El establecimiento de colonias es una clara violación del derecho internacional, que prohíbe expresamente que una potencia ocupante transfiera a su población civil al territorio ocupado. El establecimiento de colonias también es un acto de robo: la construcción de colonias en terrenos privados constituye un robo a propietarios particulares y el establecimiento de colonias en tierra comunitaria es un robo a todos los palestinos, puesto que toda la tierra estatal de los territorios ocupados es propiedad del futuro Estado de Palestina. Hay un sector grande del público israelí que se opone a las colonias, y no hay ninguna razón por la que deba apoyar el proyecto de las colonias, ni siquiera con un solo penique de sus bolsillos.

La mayor parte de los industriales que trasladaron sus fábricas a los asentamientos no lo hicieron por motivos ideológicos, sino debido a las generosas subvenciones del Gobierno. Cuando comprueben que el hecho de ubicarse en una colonia los expone al boicot y se originen daños en sus negocios se marcharán de allí, en realidad cada vez hay más casos de éstos. Cualquier persona que boicotea los productos de las colonias realiza una acción totalmente legítima y democrática que socava la ocupación y promueve la paz.

La protesta del Gobierno de Netanyahu contra el boicot proclamado por la Autoridad Palestina contra los productos de los asentamientos es el colmo de la desfachatez que merece registrarse en el Libro Guinness de los Récords. Las colonias están ubicadas en tierras robadas por la fuerza a los palestinos con el objetivo expreso de impedirles el logro de sus aspiraciones nacionales básicas. ¿Qué puede ser más natural y justificado que los palestinos boicoteen las colonias y sus productos?»

Uri Avnery 0505-306440

Adam Keller, portavoz de Gush Shalom 054-2340749

FUENTE REBELION

sábado, 24 de abril de 2010

Desmond Tutu: Lo mejor que podemos hacer es apoyar la retirada de inversiones en Israel

Carta del arzobispo Desmond Tutu a la Universidad de Berkeley (California)

Salem-News.com


Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Queridos dirigentes estudiantiles de la Universidad de Berkeley (California):
Me llevé una gran alegría al saber el resultado de vuestra reciente votación, favorable, por 16 votos frente a 4, a que se retire el dinero de vuestra universidad de las compañías que posibilitan y sacan beneficio de las injusticias de la ocupación israelí de la tierra palestina y de la violación de los derechos humanos palestinos. Posturas de principios como ésta, apoyadas por un número cada vez mayor de organizaciones de la sociedad civil estadounidense y por gente de conciencia, incluidos importantes grupos judíos, son esenciales para un mundo futuro mejor, y siempre es una inspiración ver cómo los jóvenes van por delante y se enfrentan al poder con la verdad.

Os estoy escribiendo para deciros que, a pesar de lo que los detractores puedan alegar, estáis haciendo lo correcto. Estáis actuando con moral. Estáis haciendo lo que os incumbe como seres humanos que creen que todos los pueblos tienen dignidad y derechos, y que todos aquellos a los que se niega su dignidad y derechos se merecen la solidaridad de sus compañeros seres humanos. He estado en el Territorio Palestino Ocupado y he visto las carreteras de segregación racial y las viviendas de los asentamientos, que tanto me hicieron recordar las condiciones que tuvimos que soportar en Sudáfrica bajo el sistema racista del Apartheid. He presenciado la humillación de hombres, mujeres y niños palestinos a los que rutinariamente se hace esperar durante horas en los controles del ejército israelí cuando intentar llevar a cabo los desplazamientos más elementales, como visitar a un familiar o asistir al colegio o a la universidad, y esa humillación me resulta muy familiar, a mí y a los muchos sudafricanos negros que vivieron acorralados e insultados de forma cotidiana por las fuerzas de seguridad del gobierno del Apartheid.

En Sudáfrica no hubiéramos podido conseguir nuestra libertad y justa paz sin la ayuda de todos los pueblos del mundo, que a través de medios no violentos, como boicots y retirada de inversiones, animaron a sus gobiernos y a otros actores corporativos a cambiar radicalmente décadas de apoyo permanente al régimen del Apartheid. Los estudiantes jugaron un papel principal en esa lucha, y escribo esta carta con una especial deuda hacia vuestra universidad, Berkeley, por su papel pionero en defender la igualdad en Sudáfrica y promover la responsabilidad social y ética corporativa para poner fin a la complicidad con el Apartheid. Visité vuestro campus durante los años de la década de 1980 y me emocionó mucho encontrarme con los estudiantes haciendo sentadas y manifestándose bajo el sol abrasador para que la Universidad retirase las inversiones de las compañías que apoyaban al régimen sudafricano.

La misma cuestión, la búsqueda de la igualdad es lo que motiva el movimiento de desinversión actual, que intenta poner fin a la ocupación de Israel de 43 años de duración y al desigual trato que el gobierno israelí exhibe con el pueblo palestino. Los abusos a los que tienen que hacer frente son auténticos y ninguna persona debería sentirse ofendida por los actos de principios no violentos y moralmente consecuentes que se oponen a ellos. Es tan fundamental denunciar a Israel por sus abusos como lo fue denunciar al régimen del Apartheid por los suyos.

Para aquellos que puedan equivocadamente acusaros de injusticia o de hacerles daño por este llamamiento a la desinversión, les indicaría, humildemente, que tales daños palidecen en comparación con el daño perpetrado a lo largo de toda una vida vivida bajo ocupación y denegación diaria de los derechos básicos y de la dignidad. No criticamos al gobierno israelí desde el rencor, sino desde la esperanza, una esperanza en un futuro mejor tanto para israelíes como para palestinos, un futuro en el que se acaben tanto la violencia del ocupante como la resistencia violenta resultante del ocupado, y en el que un pueblo no necesite dominar a otro engendrando sufrimiento, humillación y represalias. La paz verdadera debe enraizarse en la justicia y en el inquebrantable compromiso con los derechos universales para todos los seres humanos, sin importar etnia, religión, género, nacionalidad o cualquier otro atributo de la identidad. Vosotros, los estudiantes, estáis ayudando a pavimentar ese sendero hacia una paz justa. Endoso con todo corazón vuestro voto en apoyo de la retirada de inversiones y os animo a manteneros firmes del lado de la justicia.

Que Dios os colme de bendiciones.

Desmond Tutu, arzobispo emérito de Cape Town

sábado, 17 de abril de 2010

Religiosos sudafricanos y de otras latitudes saludan Kairós palestino

En su mensaje de Semana Santa, un destacado grupo de líderes cristianos, judíos y musulmanes sudafricanos expresó su solidaridad con los cristianos y cristianas palestinas y les exhortó a resistir contra el despojo y la expulsión de sus propias tierras.

Manuel Quintero
Ginebra, miércoles, 7 de abril de 2010

El mensaje saludando al Kairós Palestina es un documento elaborado por cristianos y cristianas de esa región en el que se afirma que la ocupación militar de sus tierras es “un pecado contra Dios y la humanidad”, y que cualquier teología que legitime la ocupación se aleja de las enseñanzas cristianas.

El mensaje sudafricano recuerda las palabras de Nelson Mandela: “Nuestra libertad no será completa sin la libertad de los palestinos” y expresa la convicción de que “la justicia llegará a la Tierra Santa, como llegó a nosotros en este rincón del sur de África”.

Los líderes religiosos respaldan el llamado a la resistencia no violenta del Kairós Palestina, especialmente el llamado a boicotear, desinvertir y aplicar sanciones “como una manera de ejercer máxima presión no-violenta sobre Israel para que levante la bota de opresión del cuello de los palestinos”.

El Kairós Palestina fue presentado por primera vez en Belén el pasado mes de diciembre, en un evento al que asistieron representantes de iglesias de todos los continentes. Desde entonces, más de treinta organismos y mil trescientos cristianos palestinos refrendaron el documento, que también recibió adhesiones de iglesias, concilios de iglesias y cristianos de otras latitudes.

El obispo Martin Schindehütte, jefe del Departamento de Relaciones Ecuménicas y Ministerios en Ultramar de la Iglesia Evangélica Alemana, ha señalado la importancia del documento para la reflexión interna de esa iglesia.

“Por supuesto que no estamos de acuerdo en todo con ustedes — y no tendría por qué ser así. Pero estamos más que deseosos de abogar junto con ustedes y cuanto sea posible por el derecho de existencia de los palestinos, así como el de los israelitas, y a promover su coexistencia pacífica”, escribió Schindehütte.

En su respuesta al documento, el teólogo y biblista puertorriqueño Samuel Pagán destacó puntos de contacto con el contexto latinoamericano y la teología de la liberación, y subrayó que “el propósito fundamental del mal, tanto en América Latina como en Palestina… es destruir la imagen de Dios que está presente en cada ser humano y en nuestro contexto inmediato ese mal procura destruir el alma y el espíritu del pueblo palestino, robándole su tierra”.

El Rev. Arie van der Plas, director de programas de la Iglesia Reformada en los Países Bajos, aunque expresó sus reservas sobre ciertas secciones del documento que se refieren a la elección y a la presencia del pueblo judío en esa región, pero advirtió que “los textos bíblicos nunca pueden ser una excusa o una razón para apropiarse de la tierra de otro pueblo o lastimar sus derechos humanos y el derecho internacional”.

Y Mark Braverman, un conocido psicólogo y teólogo judío, ha enfatizado que el silencio de los cristianos frente a las violaciones de los derechos humanos por parte de Israel es un desastre para el cristianismo y la paz mundial.

“Nunca antes fue tan urgente para los cristianos el ser fieles a su fe en la búsqueda de un claro imperativo de justicia social para el pueblo palestino”, destacó.

Pero el rabino Abraham Cooper, decano asociado del Centro Simon Wiesenthal, ve en este documento otro intento de socavar el apoyo a Israel en Estados Unidos y parte de un esfuerzo mancomunado de teólogos y activistas protestantes para destruir a Israel.

Según Cooper, el centro de la guerra teológica protestante contra Israel es el Consejo Mundial de Iglesias, pero advirtió que hay indicaciones de que algunos cristianos evangélicos están abandonando su simpatía por Israel, lo que calificó como “el inicio de una peligrosa tendencia”.

lunes, 11 de enero de 2010

La Declaración de El Cairo prende la mecha y surge un movimiento unificado


Lo que ha sucedido en las dos últimas semanas en Egipto podría significar la mayor contribución posible a un movimiento global unificado que tienda puentes entre asuntos como la justicia económica, social y política para nuestra generación.

Más de 1.300 ciudadanos de diferentes países nos reunimos allí para intentar entrar en la Franja de Gaza y romper el asedio militar, y a la vez mostrar al mundo la realidad brutal de una prisión de facto en la que se desarrolla la vida cotidiana de 1,5 millones de palestinos. El gobierno egipcio nos impidió por la fuerza incluso salir de El Cairo y dirigirnos a la frontera entre Egipto y Gaza, bajo una intensa presión de Estados Unidos e Israel. La masiva manifestación se transformó en una especie de convergencia internacional, y no puede resultar sorprendente que al acorralar un grupo así de activistas éstos se organicen.

A lo largo de los días pasados en El Cairo, tuvieron lugar francas y radicales conversaciones entre los representantes de casi 40 países, dando lugar al renacimiento de un movimiento internacional guiado por nuevos principios. Como en cualquier movimiento de masas, surgieron visiones particularmente audaces, siendo en este sentido la más sagaz la que provino de una delegación de Sudáfrica. Lo que se viene denominando Declaración de El Cairo tiene un potencial real para dar una definición política seria a nuestro movimiento, que se articula ahora en torno al apartheid israelí. El concepto proviene directamente del COSATU, (Congreso de sindicatos de Sudáfrica), cuyo lema es Un agravio a uno es un agravio a todos. Basándose en su larga historia de lucha en Sudáfrica, han tenido el valor y la claridad de utilizar un lenguaje muy definido en relación con el hecho de que la ideología dominante que orienta las políticas de Israel, el sionismo, es inherentemente racista y está en la raíz del conflicto, la ocupación, la opresión y la violencia en Palestina. Según la Declaración, es a los trabajadores, y no sólo a los consumidores, a los que es necesario organizar en una campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Los autores de la Declaración consideran que un boicot debe confluir en todos los puntos de intersección de la economía en que se introducen los productos israelíes. Los trabajadores que participan del envío, el manejo, la venta al detall y la publicidad deben estar organizados con la máxima efectividad.

La Declaración de El Cairo y el movimiento allí surgido han nacido claramente influenciados por la participación de los sindicalistas de Sudáfrica, algunos de los cuales describen el apartheid israelí en Palestina como aún más vil que el régimen de apartheid que vivió Sudáfrica. La organización en torno a este tema, ahora enmarcado en las nuevas y más apropiadas coordinadas del racismo y el apartheid, es un motivo claro para la solidaridad sindical internacional. Como ciudadanos del mundo comprometidos con la justicia en todo lugar, es primordial nuestra participación en la lucha global contra el régimen hegemónico en Palestina, que está alcanzando niveles asombrosos de opresión y sufrimiento. Es ésta una extraordinaria oportunidad para educar y organizar a través de fronteras y ramas industriales, y crear interrelaciones en todo el mundo cada vez más profundas. Sobre todo, estamos obligados a acudir en ayuda de los miembros de nuestra comunidad mundial que han solicitado nuestra ayuda.

Se puede afirmar es que un fuego se ha encendido, y que crece cada día por millares el número de signatarios de esta Declaración. Os invitamos a uniros a nosotros en la firma de la Declaración de El Cairo y en solidaridad con la lucha del pueblo palestino por su liberación y con sus aliados en todo el mundo. Como dijo Nelson Mandela, “nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos”. Desde los que nos reunimos en El Cairo la pasada semana hasta los activistas en Palestina, Sudáfrica, Francia y todo el mundo, todos compartimos el convencimiento de que ésta es una lucha común y de que ahora ha llegado el momento de organizarse.


Ahora, te solicitamos que firmes el documento de la Declaración en el sitio http://cairodeclaration.org/lang/es/sign/ y juntos podremos organizarnos localmente en un esfuerzo coordinado a escala mundial para acabar con el apartheid israelí en Palestina.



FUENTE REBELION

sábado, 9 de enero de 2010

Gaza pasa factura a Occidente


EL PAIS. JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 09/01/2010

Sólo un lustro atrás, la noticia de que una universidad, un sindicato o una empresa occidental promovían boicotear a Israel era un fenómeno esporádico que suscitaba poco más que incomodidad en los líderes hebreos, aunque no falten sionistas de pro convencidos de que un boicoteo como el que desmoronó el Apartheid surafricano es la única vía para que Israel frene y dé marcha atrás a la ocupación de los territorios palestinos. Desde hace un año, nada más concluir la agresión contra Gaza que causó 1.400 muertes, la bola de nieve crece: las iniciativas de boicoteo florecen como hongos y los dirigentes de Israel comienzan a padecer incidentes del tipo de los que sufren los líderes más denostados. Con un agravante: las sorpresas desagradables brotan en naciones aliadas. Que se lo digan al ex primer ministro y principal responsable de la masacre de Gaza, Ehud Olmert, quien tuvo que escuchar en otoño gritos de "criminal" en su periplo por varias aulas magnas de universidades estadounidenses.

La onda expansiva en el campo militar, económico y diplomático del eterno conflicto árabe-israelí es patente, y alcanza rincones insospechados. La devastación causada en la franja fue uno de los detonantes que impulsó al jordano Humam Jalil Abu Mulal al Balaui a perpetrar el 30 de diciembre el ataque contra la base de Afganistán en la que perecieron siete agentes de la CIA. Así lo explicó el miércoles su hermano a un diario árabe. Esa onda expansiva de la guerra de Gaza provoca reacciones menos dañinas en otros lares, pero constituyen uno de los principales quebraderos de cabeza del Gobierno de Benjamín Netanyahu en los últimos meses. El Ejecutivo insiste en que se trata de una campaña orquestada por organizaciones propalestinas para deslegitimar al Estado sionista.

Centros académicos de Noruega y Norteamérica han propuesto romper vínculos con universidades israelíes; Oslo retiró inversiones de empresas israelíes vinculadas a la ocupación. Sindicatos franceses y británicos se han sumado al boicoteo de productos producidos en las colonias judías de Cisjordania; la Universidad de Ariel, también en territorio ocupado, fue excluida de un concurso sobre energía solar convocado en España; Turquía, único país musulmán que ha suscrito un acuerdo de cooperación militar con el Estado sionista, decidió suspender la participación del Ejército israelí en unas maniobras conjuntas; Londres acaba de recomendar a los comerciantes que etiqueten los productos para saber si proceden de asentamientos judíos. Y la tenista Sahar Peer ya está acostumbrada a los abucheos que acompañan sus salidas a la cancha.

Los ejemplos abundan. La tensión más estridente enfrenta ahora a Israel con Reino Unido. A mediados de diciembre, Tzipi Livni, jefa de la oposición, suspendió una visita a Londres por temor a ser detenida. Lo mismo decidieron días atrás cuatro mandos castrenses. Gaza fue la espoleta de esta espiral de iniciativas que desacreditan al país. Desactivarla es una tarea ímproba. Y aún queda por resolver en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el espinoso asunto del informe Goldstone, el juez surafricano que acusó a Israel de cometer crímenes de guerra. Pese a que el Gobierno de Olmert vetó a los periodistas informar desde Gaza, resulta imposible ocultar la destrucción masiva que provocó la campaña militar.

Son decenas los abogados que recaban información en España, Bélgica, Reino Unido, Suráfrica, Holanda y Noruega para presentar querellas por crímenes de guerra contra los responsables de la guerra en países cuyas legislaciones contemplan la jurisdicción universal. Alguna información sobre los militares implicados se recaba en Facebook. "La Intifada electrónica nos ha pillado con los pantalones bajados", escribía recientemente el analista Doron Rosenblum. Y añadía: "Durante los mandatos de aquellos hombres brutales [en referencia a Simón Peres, Ehud Barak, Ariel Sharon y Olmert], que hablan inglés con acento marcadísimo, Israel era recibido en todo el mundo con los brazos abiertos. Hoy, pese a la relativa calma, al acento americano de Netanyahu y a su talento retórico, Israel ha sido situada en el ostracismo y sufre ataques en cada foro internacional".

El resentimiento de Tel Aviv hacia varias capitales es palpable. ¿Es Suecia un país responsable y razonable? No, a juicio del Gobierno de Netanyahu, que reaccionó airado ante la propuesta de la presidencia sueca de la UE para reconocer Jerusalén Oriental como capital del eventual Estado palestino. Las palabras de la nueva responsable de la diplomacia europea, Catherine Ashton, también levantan ronchas. "Jerusalén Este es territorio ocupado como el resto de Cisjordania", declaró el 30 de diciembre. Tampoco con Washington son días de vino y rosas. Algún ministro de Netanyahu ha tildado de "terrible" a la Administración de Barack Obama. Y de los organismos internacionales echan pestes.

"Un país que cree en la moralidad de sus acciones no debería comportarse como un sospechoso permanente y boicotear las instituciones que aplican la ley internacional... Unirse al Tribunal Internacional de Justicia colocará a Israel en el lado de las naciones progresistas...", editorializaba el miércoles el diario Haaretz. Porque Israel nunca ratificó el tratado de la corte internacional, ni el Tratado de No Proliferación nuclear. Naciones Unidas tampoco goza de su favor. Ya Ben Gurión se mofaba del organismo. "UN Shum" lo llamaba (Naciones Unidas no es nada).

Israel se engancha a la bandera del antisemitismo para rebatir el aluvión de recriminaciones, y ha decidido los nuevos campos de batalla. Además de que el Gobierno promoverá una campaña para que los turistas israelíes ayuden a mejorar la imagen del país, el viceministro de Exteriores, Danny Ayalon, asegura: "Nuestros enemigos intentaron vencernos militarmente, económicamente a través de un boicoteo, utilizando el terrorismo, y ahora emplean estructuras internacionales para derrotarnos. Las trincheras están hoy en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, en el Tribunal Internacional de La Haya, y en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York".

viernes, 11 de diciembre de 2009

Argumentos para un Boicot Académico


Texto de Jason Kunin, profesor de la universidad de Toronto, Canadá y escritor

Jueves 10 de diciembre de 2009, por MPAS Palestina

Si alguien albergaba alguna esperanza de que el nuevo gobierno israelí, presionado por Obama, iba a variar sustancialmente su política, las recientes decisiones de Netanyahu en torno a los nuevos asentamientos dejan bien a las claras que, sin una decidida presión internacional, no van a producirse grandes cambios. Una de las herramientas disponibles para ello es el boicot. También el boicot académico.

De las diferentes campañas BDS (por el boicot, las desinversiones y las sanciones contra Israel), ninguna ha provocado tanta condena e ira como la amenaza de un boicot académico. Incluso entre personas que no tienen problemas con boicotear bienes producidos en los asentamientos judíos o contra compañías como Carterpillar, que construye los bulldozers que Israel usa para demoler casas palestinas, encontramos cierto desacuerdo con el boicot académico. Por ejemplo, en una charla reciente en Toronto, Susan Nathan –una comprometida activista antisionista cuyo artículo en el libro The other side of Israel (La otra cara de Israel) ofrece una de las mejores visiones de los mecanismos de apartheid dentro de Israel– se manifestó, para mi sorpresa, contra el boicot académico con el argumento de que éste castiga tanto a inocentes como a culpables.

Para muchos, simplemente el mundo académico no es un objetivo correcto o razonable, ya sea porque no se ve a los profesores universitarios como directamente involucrados en la ocupación militar israelí de los palestinos, o por la creencia de que las universidades israelíes son lugares en que se protesta contra la ocupación, o porque exigir que los académicos, sin tener en cuenta sus disciplinas, aprueben un test ideológico de idoneidad evoca al macarthismo. Apuntar a todos los académicos, argumentarán algunos, viene a ser lo mismo que un castigo colectivo y no hace al movimiento de solidaridad mejor que Israel, que considera a todos los palestinos terroristas. Sí, pueden admitir algunos, hay académicos israelíes relacionados con la investigación armamentística o la propaganda sionista, pero ¿qué tienen que ver con los profesores de astronomía o biología que tienen muy poca o ninguna relación o interés en política? ¿Por qué castigarlos?

Todas estas son objeciones razonables, pero, como espero demostrar, infundadas. El boicot académico es enteramente pertinente, legítimo y justo.

(PARA LEER EL ARTICULO COMPLETO CLICA AQUÍ)


.

martes, 17 de noviembre de 2009

Carta abierta a la Junta de Gobierno de la Universidad de Trondheim

Somos estudiantes árabes en las universidades israelíes y les escribimos para apoyar el propuesto boicot académico a las instituciones académicas israelíes. Creemos que dicho boicot es oportuno y esperamos que ayude a mantener los valores morales de ecuanimidad, justicia e igualdad de las que tanto carecemos en la región.

Aunque, acertadamente, la razón del boicot sea los acontecimientos en los territorios ocupados en 1967, proponemos otro ángulo que ratifica la necesidad del boicot, que es nuestra experiencia diaria como árabes en instituciones israelíes. Nosotros somos los afortunados que, a pesar de los obstáculos, hemos logrado proseguir nuestros estudios en centros de Enseñanza Superior. Pocas personas de nuestra generación han conseguido asistir a las universidades, debido a las políticas discriminatorias del Estado. Nuestras escuelas carecen de las instalaciones más básicas para la enseñanza, y el curriculum está estructurado para predisponer a los alumnos hacia la auto-enajenación. Contiene muy poco, si es que hay algo, sobre nuestra historia y cultura. Por añadidura, pretende borrar nuestra memoria histórica y promocionar la política oficial de dividir y gobernar. En resumen, este curriculum toma como modelo los de los más sombríos regímenes, como la Sudáfrica del Apartheid, que adoctrinan en vez de educar. Y así llegamos a las universidades con este bagaje “educacional”.

La idea de que las universidades israelíes se adhieren a los valores de los centros académicos libres, donde la libertad, objetividad y meritocracia académicas prevalecen, es ampliamente aceptada por parte de Occidente. Desde nuestra experiencia, atestiguamos - y constatamos sin ningún género de duda - que esto no es el caso. En años recientes, las universidades israelíes han cambiado los criterios de admisión de varias facultades, para impedir - en palabras de un presidente de una universidad israelí - que estudiantes no deseados (es decir, árabes) acudan a facultades prestigiosas como las de Medicina y Ciencias Naturales. Por otra parte, los profesores que difieren de la ideología oficial, véanse Ilan Pappe y Neve Gordon - son intimidados, acosados u obligados a dimitir. Mientras tanto, toscas declaraciones racistas son consideradas por parte de las administraciones universitarias como benignas o hasta objetivas. Por ejemplo, el Doctor Dan Scheuftan declaró recientemente en una de sus clases que “Los árabes constituyen el mayor fracaso en la historia de la raza humana...no hay nada bajo el sol más errado que los palestinos”; “a lo largo del mundo árabe, la gente dispara en bodas para demostrar que tiene algo duro y en buen funcionamiento que dispara”.

Está claro que ninguno de estos profesores ha sido sancionado nunca. Además, las autoridades de seguridad de la Universidad de Haifa advierten a los estudiantes extranjeros que no visiten pueblos o ciudades árabes.

Aunque algunas universidades israelíes, por ejemplo la de Haifa, se enorgullecen en promocionar la coexistencia, no hay nada más lejos de la realidad. Se nos impide formar nuestros sindicatos (árabes) estudiantiles, y la discriminación racial – bajo el pretexto de no servir en el ejército – está extendida en la forma de no conceder becas ni plazas en las residencias universitarias. Esto es particularmente grave, ya que las universidades están situadas en ciudades judías, y los estudiantes árabes se enfrentan a muchos obstáculos y adversidades para hallar alojamiento, debido a los prejuicios y sentimientos contra los árabes en la sociedad israelí.

Y aún así, las restricciones impuestas sobre nuestra libertad de expresión son más sofocantes. No podemos expresar públicamente nuestros sentimientos o ideas colectivos. Sucede a menudo que nuestras reuniones públicas no sólo son interrumpidas violentamente por parte de estudiantes judíos de extrema derecha, sino que en varias ocasiones, las universidades han solicitado la intervención de la policía. En diversas ocasiones, como durante nuestra manifestación pacífica en la Universidad de Haifa en protesta por la guerra contra Gaza, la policía envió a sus unidades especiales, que se caracterizan por su brutalidad (se adjuntan fotos y vídeos). Sobra decir que hacen el trabajo para lo que están entrenados. Es más, las universidades colaboran con los servicios internos de seguridad (los temidos Shin Bet) y les suministran los nombres de los activistas entre los estudiantes que son regularmente citados, investigados y amenazados.

Por último, esperamos que tomen una decisión que reafirme el verdadero significado de los valores humanos, y pruebe que el racismo, el tribalismo religioso, la ofuscación y el poco aprecio por la dignidad humana ya no son tolerados.

Atentamente,

Movimiento Estudiantil Abnaa el-Balad

Asociación Estudiantil – Movimiento Islámico Iqraa

Asamblea Democrática Nacional – Movimiento Estudiantil

Fuente: Rebelión

domingo, 18 de octubre de 2009

Tarjeta roja contra Israel

¡Israel viola el artículo de la Federación Internación de Fútbol (FIFA) que prohíbe la discriminación!

Berna, Bâle, 7 de octubre 2009 - La misión que la FIFA se autoasignó, « utilizar el fútbol para traer la esperanza de un mundo más justo » exige que se envíen claras señales a Israel, Estado que practica el Apartheid. Las organizaciones firmantes piden a la FIFA que se “pite un fuera de juego” contra Israel y se le muestre la tarjeta roja durante el campeonato mundial.

Durante las operaciones militares en la franja de Gaza, a principios de año, tres jugadores del equipo nacional palestino perdieron la vida. A causa del bloqueo de los territorios y de las restricciones que Israel les impone a los palestinos, impidiéndoles trasladarse de un territorio a otro así como viajar al extranjero, el equipo nacional no puede entrenarse en su país y no puede, generalmente, participar en torneos internacionales.

De manera reiterada, los deportistas y las deportistas palestinas son víctimas de la discriminación y de las violencias israelíes. Estas artimañas forman parte de la constante negativa israelí a garantizar a los palestinos y palestinas sus derechos, su libertad, su honor y su integridad física y psíquica. Esta política debe ser calificada como política de apartheid y viola no sólo el derecho internacional, sino también la prohibición de discriminar contenida en los estatutos de la FIFA [1] y en la Carta Olímpica.

La exclusión de África del Sur de la comunidad deportiva internacional hasta 1991 contribuyó al fin del régimen de Apartheid, lo que creó las condiciones para que el Campeonato Mundial de Fútbol (N.deT.: correspondiente al año 2010) pueda efectuarse el año próximo en África del Sur. Por honestidad y para demostrar dignidad y fair play frente a los organizadores y a los equipos participantes, es imperativo someter a Israel a las mismas sanciones. Numerosas organizaciones y personalidades en Israel y en el mundo entero [2] esperan con nosotros que una creciente presión sobre Israel podrá hacer respetar por fin los derechos de la población palestina. Esto es una condición por la paz.

Reclamamos a la FIFA que se ajuste a lo que ella escribió en sus estatutos y que aproveche la oportunidad para probar que cumple un papel de vanguardia en la lucha por un mundo más justo al declarar la amenaza de excluir a Israel. Tal manifestación sería una victoria importante para los Derechos humanos - tanto para el pueblo palestino como para la comunidad internacional del fútbol-.

¡No al Apartheid !

Organizaciones firmantes: Association Suisse-Palestine (GSP/ASP), Basler Frauenvereinigung für Frieden und Fortschritt (BFFF), Collectif Judéo Arabe et Citoyen pour la Paix de Strasbourg, Collectif Urgence Palestine Vaud, Collectif Urgence Palestine Neuchâtel, Femmes pour la Paix Région Bâle, Femmes pour la Paix Région Bienne, Gerechtigkeit und Frieden in Palästina (GFP) Bern, International Jewish Anti-zionist Network (IJAN) France, Jüdische Stimme für gerechten Frieden in Nahost (EJJP Deutschland), Kampagne Olivenöl, Neue PdA Basel, Mahnwache Bern, Mouvement pour le Socialisme (BFS/MPS), Palästina-Solidarität Basel, Palästina-Solidarität Zürich, Sozialistische Alternative (SoAL) Basel, Union Juive Française pour la Paix (UJFP)

Fuente http://www.bds-info.ch/aktuell/rote-karte-fuer-israel




[1] « Toda discriminación de un país (…) o de un grupo de personas por razones de etnia, de sexo, de lengua, de religión (…) está expresamente prohibida bajo pena de suspensión o de exclusión (edición de agosto 2009)

[2] Ver la información sobre la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) en la página WEB http://www.bds-info.ch y http://www.bdsmovement.net

lunes, 5 de octubre de 2009

La estrategia de BDS, necesaria y efectiva

El Ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, declaraba el 2 de septiembre, antes de su visita a diversos países de Oriente Medio (Egipto, Territorios Ocupados Palestinos, Israel y Siria) que "éste es un momento en el que hay una nueva dinámica de paz, que puede ser la definitiva". La semana pasada, el enviado especial de los EEUU para el Oriente Medio, George Mitchell, se reunía desesperadamente con las autoridades de Jerusalén y de Ramallah, con el fin de poner las bases de un nuevo proceso de negociación. Ayer, 21 de septiembre, se reunían en Nueva York el presidente de los EEUU Barack Obama, el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y el presidente palestino Mahmoud Abbas (aunque éste último dejó de serlo legalmente el pasado 9 de enero).

Nuevos movimientos diplomáticos, con el mismo sonsonete pseudo-pacifista de siempre, que ya no generan demasiadas expectativas entre la opinión pública. Menos aún entre los palestinos que, escaldados con tantos años de engaños y decepciones, con tantos procesos de negociación vacíos, observan estas maniobras políticas con indiferencia. Los "felices años de Oslo" -cuando los "moderados" laboristas israelíes negociaban y hablaban de paz mientras construían colonias a un ritmo sin precedentes- han dejado una marca difícil de borrar en el pueblo ocupado.

Poco se puede avanzar hacia una paz justa cuando hay tantos prisioneros. No me refiero sólo a los cerca de 10.000 prisioneros palestinos y al soldado israelí retenido en la Franja de Gaza. Hay muchos más: EEUU es prisionero del poderoso lobby sionista (judío y cristiano); Israel es prisionero de una ideología racista, colonialista y militarista (sionismo) y del influyente -y agresivo- movimiento colono; la Autoridad Palestina-Fatah-OLP (que son casi sinónimos) son prisioneros de la ayuda militar y económica internacional, de los privilegios adquiridos después de Oslo y de sus ambiciones de poder; y Hamas, sin el cual no se puede llegar a ningún acuerdo de paz, es prisionero en los 360 kilómetros cuadrados de la Franja de Gaza, como consecuencia del bloqueo casi total llevado a cabo por Israel, e implementado parcialmente por Egipto.

Nir Hafetz, el portavoz del primer ministro israelí, ya se encargó hace unos días de aniquilar cualquier brizna de esperanza cuando declaró en la Army Radio que "Él [Netanyahu] ve los asentamientos en Judea y Samaria [Cisjordania] como una empresa sionista, y los colonos de Judea y Samaria como sus -nuestros- hermanos". Añadió que "Hay algunos políticos... que ven parar la construcción, o ceder territorio nacional, o perjudicar a los asentamientos de Judea y Samaria como un activo, algo que puede ayudar a Israel. El primer ministro no forma parte de esta gente". Remató la cuestión diciendo "Nunca habéis oído al primer ministro decir que congelaría la construcción de asentamientos. Lo contrario es cierto.


El equilibrio de fuerzas en este eterno conflicto, donde el ocupante es inmensamente más fuerte que el ocupado, hace que las negociaciones equivalgan a rendiciones para el pueblo palestino. Los desastrosos acuerdos de Oslo son una buena muestra para el pueblo palestino del qué puede pasar cuando se negocia en condiciones de inferioridad. Enfrente de la improductiva y frustrante vía diplomática, la estrategia del Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel se revela cada vez como más necesaria, ya que es posiblemente la única capaz de alterar la balanza del poder. Cualquier experto en resolución de conflictos sabe que es inmensamente difícil arrancar concesiones de la parte fuerte. ¿Por qué lo tendría que hacer? Sólo puede perder. Y es por eso que Israel no lo ha querido hacer, 61 años después de la Nakba, y 42 después de la ocupación de 1967. Pero el BDS tiene el enorme potencial de torcer el brazo a la ocupación y al proyecto sionista, y obligar a Israel a hacer importantes concesiones. Cuando la sociedad israelí llegue a la dolorosa conclusión de que la ocupación de 1967 ya no le sale a cuenta -debido a las pérdidas económicas, el aislamiento político, cultural y académico generados por el BDS- la paz justa estará mucho más cerca.

La estrategia del BDS no sólo es necesaria, sino que además está demostrando ser cada vez más efectiva. A una velocidad muy superior que su precedente sudafricano, está generando un movimiento de solidaridad internacional (incluso dentro de Israel) que no para de acumular pequeñas pero significativas victorias: la desinversión de la empresa francesa Connex/Veolia del tranvía ilegal de Jerusalén; la desinversión del fondo de pensiones público noruego de la empresa Elbit, implicada en la seguridad del muro de Cisjordania; la exclusión por parte de las autoridades españolas de la Universidad colona de Ariel de la competición de arquitectura sostenible Solar Decathlon; la Declaración de Toronto en contra de las celebraciones en honor a Tel Aviv en el Festival Internacional de Cine de Toronto; el apoyo al BDS del sindicato británico TUC, que se añade al ya mostrado por los sindicatos irlandeses y sudafricanos; la recomendación de la Comisión Parlamentaria de Relaciones Exteriores y Defensa Nacional de Brasil de que el Parlamento de aquel país no ratifique el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Israel y el MERCOSUR hasta que Israel acepte la creación de un Estado Palestino en las fronteras de 1967; y un largo y creciente etcétera.

El camino del BDS ya está trazado. Nos toca a nosotros decidir si preferimos seguir escuchando vacías palabras de paz -como las de la cantante Noa o las de Shimon Peres- o pasar a la acción para hacer de esta paz -justa- una realidad.

Marcel Masferrer. A terra Santa

jueves, 1 de octubre de 2009

Hay que impulsar el boicot a Israel

David Karvala


Debe de haber pocas conexiones entre el Parc de la Ciutadella de Barcelona y los jardines de la Casa Blanca, pero estos días los relaciona el conflicto palestino-israelí. Washington, por supuesto, tiene rodaje en el tema. Como se ha anunciado estos días, el Presidente Obama se reunirá con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, para retomar el “diálogo de paz” en Oriente Medio.
Y el 11 de septiembre, el parque barcelonés acogió el acto institucional de la Diada catalana, con la participación de la cantante israelí Noa, quien fue recibida con protestas por parte de la Plataforma Aturem la Guerra.

Empecemos con el intento de Washington de “reactivar el proceso de paz”. El llamado proceso existe desde principios de los años 90, sin que Israel haya cumplido nunca lo prometido, que de todas formas ha sido muy poco.

Así ha actuado desde siempre: empezó a incumplir las resoluciones de la ONU en 1948, el mismo año en que declaró su existencia, al negar el derecho de retorno de los refugiados, tal y como exige la resolución 194. A partir de 1967, incumple la resolución 242 que exige la retirada israelí de todos los territorios ocupados en el conflicto de aquel año.

Pero a pesar de este historial, la opinión de la “comunidad internacional” —es decir, de EEUU y los principales países europeos— es que el obstáculo para la paz son los palestinos. A Israel siempre se le acepta como a un interlocutor válido. Esto no cambia ni tan siquiera ahora cuando tiene un gobierno de extrema derecha.

Obama —que se supone es más exigente hacia Israel que su antecesor— acepta como condición suficiente que Israel cese la construcción de colonias en Cisjordania durante 6 meses. Es decir, que si Israel promete que dejará de incumplir una ley internacional durante medio año, lo demás será olvidado.

A los palestinos, en cambio, se les exige reconocer y aceptar la ocupación de sus tierras, aceptar el estatus de Israel como Estado racial, abandonar el derecho de retorno de los refugiados… Y si no lo hacen se les tacha de enemigos de la paz, como le ocurrió antes a Yasir Arafat, y ahora a Hamas.

Aquí tenemos una definición algo extraña de la paz, que consiste básicamente en que el pueblo palestino se olvide de sus derechos.

Pero los dirigentes de EEUU y la UE no pudieron impedir el rechazo popular a la matanza llevada a cabo por el “pacifista” Israel en enero de este año. Evidentemente, aunque ellos no hacían ascos a los líderes israelíes —entonces Olmert, ahora Netanyahu— los responsables de los bombardeos provocaron mucha oposición entre la ciudadanía.

Aquí entra Noa, con su reputación de defensora de la paz y del diálogo. Parece evidente que al invitarla a participar en el acto de la Diada, “dedicado a la paz”, las autoridades catalanas —en sincronía con Madrid— intentaban hacer un gesto de desagravio hacia Tel Aviv por las manifestaciones de enero. La protesta convocada por la Plataforma Aturem la Guerra conllevaba el riesgo de desmontarlo todo. De ahí la campaña mediática sin precedentes dirigida contra la Plataforma, tachando a sus integrantes de inquisidores, impresentables, judeófobos…

Se logró crear una gran confusión. ¿Por qué el movimiento anti guerra, en el que todos los partidos (menos el PP) habían participado, atacaba a una pacifista?

La verdad es que sólo se puede definir a Noa de pacifista si se ignoran sus propias declaraciones.

El 8 de enero de 2009, escribió una carta abierta en la que tachó a Hamas de “virus”, de “cáncer”, del que pidió que Israel “liberase” al pueblo palestino. El bombardeo israelí, la “liberación” que exigía, ya estaba en marcha.

Sólo 3 días antes de la Diada, Noa escribió en su blog: “La última operación en Gaza llegó después de ocho años consecutivos de bombardeos por parte de Hamas en la frontera con Israel. ¡Ocho años! Israel fue arrastrado a la guerra.” Se olvidó comentar que esos cohetes mataron a un total de 14 israelíes, 4 de ellos civiles. Durante el mismo período —antes de la masacre de principios de este año— los ataques israelíes mataron a más de 4.500 palestinos, unos 900 de ellos menores.

Noa justificó el ataque en los mismos términos que el ejército israelí.

Pero nos quieren hacer creer que es pacifista, simplemente porque dice que está a favor de la paz.

Se trata de un pacifismo vacío de contenido: un “pacifismo” que cohabita con la justificación de los bombardeos, con el apoyo a “nuestros chicos” del ejército israelí que lleva a cabo las matanzas.

La importancia radica en que ella representa la cara aceptable de Israel: el “poli bueno”, al lado de los polis malos como Netanyahu. Nadie progresista daría la bienvenida al Primer Ministro israelí. Pero Noa, utilizando su posición como cantante, juega tan bien su papel que incluso se le está permitido hacer un discurso político a favor de Israel en el acto de la Diada.


No en vano el 14 de septiembre la cantante celebró que con su actuación “conseguimos cobertura en primera plana en todos los periódicos, TV y radio” y que todo esto representaba “una victoria para Israel”.

Hay que insistir: el Israel que Noa defiende es el mismo que mató a 1.400 palestinos en enero y que mantiene un estado de sitio contra Gaza hoy. Es el mismo al que el Estado español vende armas, y al que Zapatero está a punto de visitar.

¿Qué podemos hacer, los que no nos hemos olvidado de nuestra solidaridad con el pueblo palestino?

La respuesta es impulsar la campaña de boicot contra el Estado de Israel. Lo piden las organizaciones palestinas, como un medio no violento para presionar a Israel a cumplir con las resoluciones de la ONU y el derecho internacional, y a respetar los derechos del pueblo palestino. Al protestar contra Noa, la Plataforma Aturem la Guerra respondía a esta llamada.

Las críticas y los insultos que ha recibido la Plataforma estos días no son nuevos. La campaña de boicot que se llevó a cabo contra el apartheid en Sudáfrica en los años 70 y 80, respondiendo a la llamada de dirigentes como Nelson Mandela, también fue difamada, pero hoy en día se reconoce por haber ayudado a derrotar al régimen racista en Sudáfrica.

Hoy, Israel practica el apartheid, y el boicot vuelve a ser necesario.

El movimiento está creciendo. Sólo la semana pasada, la central sindical unitaria de Gran Bretaña votó a favor de apoyarlo.

Al final, habrá una solución en Israel-Palestina, y la campaña de boicot habrá contribuido a conseguirla. Al igual que en Sudáfrica, el único efecto de los ataques e insultos —y de insistir en mantener relaciones comerciales y políticas con el régimen de apartheid— será el de retrasar esta solución.

En enero de este año, las calles de Barcelona, y de otras muchas ciudades del Estado español, se llenaron de protestas multitudinarias en solidaridad con el pueblo palestino y exigiendo el boicot.

¿No sería más digno que el gobierno español, en vez de intentar “compensar” al gobierno ultraderechista de Israel por aquellas protestas, escuchase lo que pidió la gente?

La ONU acaba de declarar que Israel cometió crímenes de guerra en su ataque a Gaza. ¿Qué más necesita el gobierno para dejar de vender armas a Israel? ¿Qué más hace falta para que se deje de reconocer a Israel como “socio preferente” de la UE, dado que el país ya ha incumplido el tratado?

En la acción de protesta de la Diada, seguro que cometimos algún error.

Pero socorrer a un criminal de guerra y venderle armas tiene nombre, y es bastante más fuerte que “error”.

David Karvala es militante de En lluita y miembro de la Plataforma Aturem la Guerra

jueves, 24 de septiembre de 2009

Boicot al Estado de Israel

“Uno se acostumbra a que las cosas sean cada vez más difíciles, ya no se sorprende de que lo que era todo lo difícil que podía ser pueda ser más difícil todavía”, escribía J.M. Coetzee en su novela Desgracia.

Tras más de cuatro décadas de ocupación de Gaza y Cisjordania y 61 años después del comienzo de la Nakba (proceso de limpieza étnica que permite la creación del Estado de Israel sobre la expulsión de gran parte de sus habitantes palestinos originarios) nos encontramos ante una disyuntiva feroz.

Más dinero no significa mejor calidad de vida de la población ocupada. Más sensibilización sobre la situación no contribuye a modificar las posiciones oficiales de nuestro gobierno al respecto. Los esfuerzos actuales no mejoran la situación sobre el terreno. La mayoría de los instrumentos aplicados en los últimos años se han mostrado estériles e incluso desmovilizadores. Pese al aumento geométrico de la solidaridad y la cooperación, la situación puede calificarse como mero mantenimiento del status quo. Esto es, de la ocupación militar y la colonización del territorio.

El modo actual de relacionarse con Palestina, en el que las necesidades de la población ocupada son provistas por agencias extranjeras, con la mejor o la peor de las intenciones, eximiendo así a la fuerza ocupante de sus obligaciones ante el derecho internacional, debe ser revisado radicalmente.

Basta ya de colectas y caridad, de cajones de medicamentos, exposiciones de fotos y procesos de formación para la no-violencia bien lustrados por los euros de quienes no estrategizan para los palestinos, sino para sí mismos. Charlas, giras por Europa y flujos económicos que, llegando desde el extranjero, fosilizan unos líderes palestinos interesados en sí mismos y en la consolidación de sus organizaciones y estructuras, pertenecientes a la perversa “industria de la paz y la normalización con Israel”.

Se acabó la época de la sensibilización: ya nadie puede decir “no sabía lo que estaba pasando”. Se acabó la época de la solidaridad hacia el desarrollo económico y social. Palestina se cae en el “des-desarrollo” mientras los fondos destinados desde la comunidad internacional se convierten en la “externalización israelí de la gestión de la ocupación”.

Es hora de pasar a la acción, movilizar un instrumento de respuesta y plantear una confrontación en Europa que revierta alguna utilidad para los palestinos independientes, interesados en un proceso rupturista y de resistencia, ya sea civil —como todo indica— o militar —pese a sus evidentes y conocidas deficiencias en la práctica y experiencia y cuestionamientos éticos. La ocupación israelí sobre Palestina solo terminará cuando su coste se eleve de manera insoportable, en un planteamiento de poca originalidad.

Pero esa elevación de costes debe cambiar de foco. Debe dirigirse, de manera colectiva, hacia el estamento “colaboracionista” que, con base en el extranjero, legitima y plasma la ocupación sobre el terreno. Israel, uno de los ejércitos más poderosos del mundo, solo puede debilitarse a través de su imbricación en el entramado capitalista internacional. Las inversiones extranjeras en Israel deben resultar costosas. Las exportaciones, vergonzosas y encubiertas. Su modelo de economía colonial debe modificarse a través del consumo selectivo y la presión, en forma de sanciones, hacia su militarismo en el eslabón más identificable: el de las empresas que lo sostienen y se lucran de él.

La campaña de boicot, desinversiones y sanciones (BDS) al Estado de Israel es el instrumento que permite identificar y responder colectivamente contra uno de los esfuerzos a través del cual se segrega Jerusalén. La empresa francesa Veolia-Alstom ni ocupa directamente ni es israelí, pero con sus obras de construcción del tranvía de Jerusalén segrega población por encargo, anexiona territorio “de facto” y comunica las colonias en territorio ocupado con el centro de Israel. Veolia-Alstom colabora y gestiona la ocupación. Y Veolia-Alstom trabaja también en Europa. Aquí se hace vulnerable.

La campaña de BDS permite revertir la presión en un objetivo cercano, identificable, vulnerable. Permite trabajar en solidaridad con Palestina reforzando estructuras de movilización política doméstica que continúan poniendo en tela de juicio la estructura de dominación transnacional y corporativa que, no olvidemos, ha estado en el centro de todo movimiento de dominación colonial.

No es una campaña cómoda. Nadie la subvencionará. Ninguna agencia de cooperación apoyará ahora, a las puertas de la Presidencia española de la UE, este proyecto. Se organizará de manera activista o no se organizará.

Es hora de traer la guerra a casa. De cohesionar el movimiento, de retomar una movilización de cercanía que despierte la necesidad de actuar de manera efectiva y constante. De abandonar la caritativa iglesia de la solidaridad y el penitente sermón de la culpa.

En el Estado español, significa identificar los proyectos en los que trabajan Alstom y Veolia —como Trambesos en Barcelona— como un objetivo que cada ciudadano y cada organización solidarios con Palestina pueden colocar en el centro de la diana con creatividad a través de una multiplicidad de instrumentos de acción directa noviolenta y resistencia civil.

Alberto Arce, periodista y activista del ISM (Movimiento Internacional de Solidaridad), vivió e informó del último ataque israelí sobre Gaza. Fuente La Hiedra.

lunes, 21 de septiembre de 2009

La fiesta de Tel Aviv llega hasta aquí.




Naomi Klein

The Nation 20.08.2009






Cuando oí que el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF, por sus siglas en inglés) se enfocaba, a modo celebratorio, sobre Tel Aviv, me avergoncé de Toronto, la ciudad en la que vivo. Inmediatamente pensé en Mona Al Shawa, una activista palestina por los derechos de la mujer que conocí en un reciente viaje a Gaza. Teníamos más esperanza durante los ataques, me dijo. Entonces, al menos creíamos que las cosas cambiarían.

Al Shawa explicó que mientras las bombas israelíes caían durante los pasados meses de diciembre y enero, los pobladores de Gaza estaban pegados a sus televisores. Lo que vieron, además de la matanza, fue un mundo que se alzaba indignado: protestas globales, hasta 100.000 personas en las calles de Londres, un grupo de mujeres judías en Toronto que ocupaban el consulado de Israel. La gente lo llamó crímenes de guerra, recordó Al Shawa. Sentimos que no estábamos solos en el mundo. Si los pobladores de Gaza sobrevivían, parecía que su sufrimiento podría ser el catalizador del cambio.

Pero hoy, dijo Al Shawa, esa esperanza es una amarga memoria. La indignación internacional se evaporó. Gaza desapareció de las noticias. Y parece que todas esas muertes –hasta 1.400– no fueron suficientes para que se hiciera justicia. Israel hasta se niega a cooperar con una misión de investigación de Naciones Unidas encabezada por el respetado juez sudafricano Richard Goldstone.

En la primavera, mientras la misión de Goldstone estaba en Gaza recopilando demoledores testimonios, el Festival Internacional de Cine de Toronto estaba haciendo las últimas selecciones finales para su sección de Tel Aviv, calculada para coincidir con el centenario de la ciudad israelí. Hay muchos que quisieran hacernos creer que no hay conexión entre el deseo de Israel de evitar el escrutinio de sus acciones en los territorios ocupados y los relucientes estrenos en Toronto. Estoy segura de que el codirector del TIFF, Cameron Bailey, lo cree. Está equivocado.

Durante más de un año, los diplomáticos israelíes han hablado abiertamente acerca de su nueva estrategia para contrarrestar el creciente enojo global provocado por el desafío israelí de la ley internacional. Argumentan que ya no es suficiente simplemente invocar a Sderot cada vez que alguien mencione Gaza. El reto también es cambiar el tema a tópicos más agradables: cine, arte, derechos de los homosexuales, enfatizar las cosas que comparte Israel con lugares como París, Nueva York y Toronto. Luego del ataque a Gaza, conforme aumentaban las protestas, le metieron el acelerador a esta estrategia. Enviaremos al extranjero a reconocidos novelistas y escritores, compañías teatrales, exhibiciones, le dijo Arye Mekel, subdirector general de asuntos culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, a The New York Times. De esta manera, muestras la cara más bonita de Israel, para que no piensen en nosotros solamente en el contexto de la guerra. Y el Tel Aviv de onda, cosmopolita –que durante todo el verano ha estado celebrando su centenario con fiestas en la playa en Nueva York, Viena y Copenhagen, patrocinadas por Israel, es el mejor embajador.

Toronto ya había tenido un adelanto de esta nueva misión cultural. Hace un año, Amir Gissin, cónsul general de Israel en Toronto, explicó que la campaña de la Marca Israel incluiría, según un reporte en Canadian Jewish News, una importante presencia israelí en el próximo Festival Internacional de Cine en Toronto, con numerosas celebridades del entretenimiento israelíes, de Hollywood y Canadá, prometió Gissin. Confío en que todo lo que planeamos hacer ocurrirá. Y así ha sido.

Seamos claros: nadie afirma que el gobierno israelí está a cargo, en secreto, de la sección dedicada a Tel Aviv en el TIFF, y que le susurra al oído a Bailey cuáles películas programar. El punto es que la decisión del festival de darle un lugar destacado, poniendo a Tel Aviv como una ciudad joven y dinámica que, como Toronto, celebra su diversidad, se ajusta a las declaradas metas de propaganda israelí. Gal Uchovsky, uno de los directores incluidos en la sección, es citado en el catálogo del festival diciendo que Tel Aviv es un refugio al cual [los israelíes] pueden huir cuando quieren olvidarse de las guerras y las cargas cotidianas.

En parte en respuesta, Udi Aloni, el maravilloso cineasta israelí cuya película Local angel se estrenó en el TIFF, envió al festival un mensaje en video, en el cual reta a sus programadores a resistirse contra el escapismo político y en cambio ir a los lugares adonde es difícil ir. Es irónico que la programación de Tel Aviv en el TIFF esté en una sección específica, esté en un reflector, porque celebrar esa ciudad de modo aislado –sin mirar a Gaza, sin mirar lo que hay del otro lado de los altos muros de hormigón, los alambres de púas y los retenes– oscurece mucho más de lo que ilumina. Hay algunas maravillosas películas israelíes incluidas en la programación. Merecen ser exhibidas como parte normal del festival. Merecen ser liberadas de este marco altamente politizado.

Fue en este contexto que un pequeño grupo de cineastas, escritores y activistas, incluida yo, redactamos la Declaración de Toronto: No hay Celebración Bajo la Ocupación (torontodeclaration.blogspot.com). Fue firmada por Danny Glover, Viggo Mortensen, Howard Zinn, Alice Walker, Jane Fonda, Eve Ensler, Ken Loach y más de mil personas. Entre ellas está el respetado director palestino Elia Suleiman, así como muchos cineastas israelíes.

Los contrataques –encabezados por el Centro Simon Wiesenthal y la extremista Jewish Defense League (Liga de Defensa Judía)– han sido predecibles y también ingeniosos. La afirmación que más se repite es que los signatarios de la carta son censores que llaman a boicotear el Festival. De hecho, muchos de los signatarios tienen programadas muy esperadas películas en el festival de este año, y no lo estamos boicoteando: nos oponemos a la sección del reflector sobre Tel Aviv. Más ingeniosa estuvo la afirmación de que al negarnos a celebrar a Tel Aviv como simplemente otra metrópolis buena onda, ponemos en duda el derecho a existir de la ciudad. (El actor republicano Jon Voight hasta acusó a Jane Fonda de apoyar a aquellos que buscan la destrucción de Israel.) La carta no hace eso. Es un sencillo mensaje de solidaridad, uno que dice: este año no tenemos ganas de celebrar con Israel. También es una pequeña manera de decirle a Mona Al Shawa y a millones de palestinos que viven bajo ocupación y estado de sitio que no los hemos olvidado.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Academico israelí pide el boicot

En el mismo estado de Israel voces valientes se atreven a pedir el boicot económico contra su propio pais.
El pasado viernes 28 de agosto un prominente académico israelí en Los Angeles, pedía un boicot económico, cultural y político contra Israel.
El Dr. Neve Gordon, de la Universidad Ben-Gurion en Beer Sheva, calificó a Israel de “estado de apartheid” y dijo que un boicot era “la única forma de salvar a Israel de sí mismo.”
Gordon añadió: “El boicot debería comenzar con los productos producidos en los asentamientos y si esto no es efectivo, entonces debería extenderse a las compañías que apoyan a los asentamientos.”
Él añadió: “Un boicot gradual en lo que respecta al contenido y las circunstancias no llevará a la destrucción del estado, sino que lo fortalecerá porque animará a Israel a devolver los territorios ocupados y alcanzar un acuerdo de paz con los palestinos, lo que a su vez llevará a la normalización de relaciones con muchos países árabes que cambiarán su postura hacia a Israel en la arena internacional.”
Gordon, que es profesor en Ciencias Políticas, dijo que la expresión “estado de apartheid” era la forma más adecuada de describir a Israel hoy en día.
“Unos 3,5 millones de palestinos y medio millón de judíos viven en áreas ocupadas por Israel en 1967,” dijo Gordon “y, sin embargo, estos dos grupos están sujetos a sistemas legales completamente diferentes. Los palestinos carecen de un estado y de muchos de los derechos humanos más básicos. En agudo contraste, todos los judíos -ya vivan en los territorios ocupados o en Israel- son ciudadanos del Estado de Israel.”“No es algo fácil para mí, como ciudadano israelí, pedir que se suspenda la cooperación con Israel,” añadió. “Las palabras y las condenas de la Administración Obama y de la Unión Europea no han dado resultado ni han llevado siquiera a una congelación de los asentamientos y mucho menos a una decisión de retirarse de los territorios ocupados.”
Gordon se convirtió en foco de atención en 2002, durante el asalto de Israel contra el complejo de la Autoridad Palestina en Ramallah, ya que fue uno de los israelíes que permanecieron al lado de Yasser Arafat. En 2003, él criticó públicamente al general de brigada de Paracaidistas Aviv Kochavi por su actuación.
Tras la publicación del artículo, el consul general de Israel en Los Angeles, Yaakov (Yaki) Dayan, envió una carta a la presidenta de la Universidad Ben Gurion, Profesora Rivka Carmi, en la que afirmaba que tales declaraciones podían ir en detrimento de la Universidad.
“Desde que el artículo ha sido publicado, he sido contactado por personas que se preocupan por Israel; algunas de ellas son benefactoras de la universidad,” escribió Dayan. “han llegado a amenazar con retirar sus donaciones a su institución. Mis intentos de explicar que una manzana podrida no debería afectar a centenares de investigadores han resultado inútiles.”
Extraído de Al-Manar.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

BOICOT ¿por qué sólo Elbit?


Amira Hass
Haaretz

La pregunta no es por qué Noruega retiró su inversión de Elbit Systems, sino por qué no lo hizo antes y por qué sólo de esta empresa proveedora de los equipos de control del muro. El país que dio el nombre de su capital a lo que el mundo creyó un proceso de paz, todavía sigue invirtiendo en empresas que participan en la construcción y el desarrollo de las colonias en Cisjordania –el principal escollo que destruye cualquier posibilidad de paz (definición de paz que no tiene nada que ver con un servil agradecimiento de los palestinos a lo que Israel está dispuesto a concederles)-.

En principio, en vez de reprender al embajador noruego, el ministro de Defensa y Exteriores Ehud Barak debió dar las gracias a los ciudadanos noruegos. A través del Fondo Global de Pensiones del gobierno, que invierte las ganancias petroleras en 8.000 empresas de todo el mundo en beneficio de las futuras generaciones noruegas, los ciudadanos continúan siendo socios activos de Israel en las construcciones de Cisjordania.

África Israel” (sus acciones no se vendieron por puras razones económicas), los bancos israelíes que financian a los colonos, una compañía mexicana que posee plantas industriales en las colonias y es socia en la minería en los territorios ocupados, compañías israelíes cuyas plantas están ubicadas en la Cisjordania ocupada, son algunas de las más de 40 empresas israelíes e internacionales que intervienen en la consolidación de la ocupación y se benefician de inversiones del gobierno noruego, según informes de "Who Profits", proyecto auspiciado por la Coalición de Mujeres por la Paz.

El Consejo de Ética del ministerio de Finanzas noruego que recomendó retirar la inversión del Fondo de Pensiones de Elbit, explicó la razón de esa retirado y por qué no se retira, por ejemplo, de la empresa estadounidense Caterpillar. Elbit –dijeron- desarrolló equipamiento utilizado específicamente en la construcción del muro de separación, mientras que los equipos que vende Caterpillar al ejército israelí tienen utilizaciones legítimas y no se puede responsabilizar a la compañía si se usan con fines ilegales (como la destrucción sistemática de viviendas palestinas).

El Consejo extendió sus conclusiones a otras compañías que también se benefician de las inversiones noruegas y están involucradas en la construcción del muro de separación. Esto se debe indirectamente a las actuaciones de activistas noruegos de izquierda junto con activistas israelíes y palestinos que se oponen a la ocupación, con sospechas fundamentadas de que violan las directrices de la guía ética. Dicha guía prohíbe las inversiones en compañías que “contribuyen a graves y sistemáticas violaciones de los derechos humanos” y están en flagrante contradicción con la voluntad o la pretensión de llevar a Israel y a los palestinos hacia un acuerdo justo.

Aún así, parece que el ministerio de Asuntos Exteriores y Barak sabían la razón de la prisa para reprender al embajador e intentar sembrar el temor, una vez más, obligando a Noruega a bajar el listón de las decisiones tomadas para sí misma y para otros países, bloqueando de esta manera el sendero abierto por esas recomendaciones. Es la primera vez que una nación adopta –activamente y no sólo con palabras- la decisión de la Corte Penal Internacional de la Haya sobre el muro de separación, del que el 87% está construido en territorio ocupado, lo que contraviene el derecho internacional.

Si la construcción del muro es ilegal en sí misma, se deduce que también son ilegales las colonias, las carreteras y las fábricas al servicio de la ocupación. La ministra de Finanzas noruega también señaló que la Corte Penal Internacional decretó que los países firmantes de la Cuarta Convención de Ginebra tienen la obligación de evitar la violación sus estatutos.

Se dice que los miembros del Consejo de Ética no están influenciados por presiones sociales o políticas. Pero la propia creación del Consejo, en 2004, se debió a las presiones y luchas públicas. Esperamos que las fuerzas ciudadanas noruegas continúen diciéndole a su gobierno (incluso aunque se produzca un cambio en el mismo hacia una administración más de derecha) que su obligación es no arrastrarlos en la violación de las leyes.

Traducido para Rebelión por J.M. y revisado por Caty R.
Powered By Blogger